Mejora la condición física.
Aumento de la fuerza y fuerza resistencia.
Mejora de la función metabólica
y consecuentemente facilita una reducción de la grasa
corporal.
Disminución del riesgo de lesiones,
ya que fortalece los tendones y proporciona una descarga de
las articulaciones.
Disminución del riesgo de sufrir osteoporosis.
Mejora de la postura, consiguiendo un equilibrio
entre los músculos postulares y fásicos.
Evita la flaccidez múscular, mejorando
la imagen y autoestima.
Permite adaptaciones y mejoras generales
en los sistemas cardiovasculares, respiratorio, nervioso, endocrino
e inmunológico.