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El dolor de espalda, y muy en especial el dolor lumbosacro, se está convirtiendo en un mal social que afecta al conjunto de la sociedad.
Es una de las causas principales de baja laboral y su carácter cronico supone a largo plazo un peso económico para el sistema sanitario. Millones son las personas que a lo largo de su edad adulta sufren algún episodio de dolor lumbar, y de estos un alto porcentaje continúa sufriendo indefinidamente.
Numerosos son los métodos o instrumentos, que se pueden utilizar además del tratamiento farmacológico: el enfoque de tipo manual, el recurso de aparatos electromedicinales, el trabajo en agua, la utilización de instrumentos para la musculación de tipo isométrico, isotónonico, isocinético. La selección del tratamiento responde a muchas variables, que pueden estar vinculadas al tipo de patología, a la capacidad y conocimiento del profesional, al tipo de instrumentos a disposicición etc.
Entre una de las causas de la lumbalgia se encuentra el desequilibrio del músculo flexor y extensor del tronco.
Los estudios publicados sobre el tema son numerosos y es bien aceptada la tesis que la presencia de dolor influencia la capacidad de imprimir fuerza. Tambien es definitiva la importancia de tener una musculatura fuerte y bien equilibrada.
Si el tratamiento del sujeto lumbático prevé el ejercicio físico el ENTRENADOR PERSONAL es el profesional ideal para desempeñar la función de educar, corregir, programar y supervisar dicha actividad.
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Reglas de oro
Para prevenir el dolor de espalda existen unas medidas generales que deben aplicarse tanto en el ámbito laboral como en el resto de actividades cotidianas:
Usar calzado cómodo y que se adapte bien al pie.
Mantener el peso ideal.
Evitar el sedentarismo.
Abandonar el hábito de fumar y el consumo de tóxicos en general.
Mantener un buen equilibrio emocional, evitando las tensiones y el estrés.
Seguir correctamente los tratamientos prescritos, sobre todo para las enfermedades que afecten a huesos, músculos o nervios.
También es fundamental evitar cualquier posición incómoda, forzada o encorvada.
El complejo vitamínico B12 - B6 - B1 a dosis altas ha demostrado ser eficaz tanto para tratar como para prevenir el dolor de espalda, ya que refuerza el sistema nervioso y el muscular. Su toma regular y periódica complementa los resultados obtenidos con el ejercicio y las actitudes posturales. Pida consejo a su médico o farmacéutico.
Piense que, aunque su espalda goce ahora de perfecta salud, poner en práctica estas recomendaciones es hacer una magnífica prevención a medio y largo plazo. Los beneficios que obtendrá con ello compensaran sobradamente los esfuerzos empleados.
Trabajo estático de pie
Lo más importante es mantener la espalda recta, sin flexionar el tronco. Para ello, deben cumplirse estos requisitos:
El plano de trabajo no debe estar demasiado bajo respecto a los codos del operario.
Ha de existir espacio para los pies debajo de la mesa.
Hay que procurar que la mayoría de movimientos se realicen con los brazos apoyados. Si no es posible, hay que dejarlos descansar de cuando en cuando sobre la mesa de trabajo.
Conviene disponer de un reposapiés que permita elevar alternativamente un pie respecto al otro.
No debe mantenerse mucho rato la misma posición. Estar quieto de pie castiga la espalda más que andar.
Para alcanzar objetos es mejor desplazarse que alargar el cuerpo.
Trabajo estático sentado
La espalda nunca debe estar curvada, hundida o en tensión. Lo correcto es mantenerla en posición vertical y bien apoyada en el respaldo del asiento.
Si se trabaja con un ordenador, debe disponerse de apoyo para los antebrazos al manejar el teclado y mover el ratón.
La pantalla del ordenador ha de estar a la altura de los ojos y centrada respecto al cuerpo.
Es necesario tener las rodillas flexionadas en ángulo recto, con los muslos horizontales y las piernas verticales.
Los pies han de descansar cómodamente en el suelo, a poder ser sobre un reposapiés.
Al usar el teléfono, debe evitarse la postura de sujetar el auricular con el cuello para tener las manos libres.
Al leer, es conveniente elevar el borde de los libros o documentos situados sobre la mesa (como un atril) para no tener que forzar las cervicales.
Si se cruza una pierna sobre la otra, hay que alternar de pierna de vez en cuando.
No hay que mantener mucho rato la misma posición. Es conveniente levantarse, arquear ligeramente la espalda hacia atrás apoyando las manos en la zona lumbar y dar unos pasos cada 45-50 minutos.
Trabajo dinámico
Siempre se deben buscar posiciones de equilibrio, de forma que los centros de gravedad de la carga y del cuerpo estén lo más próximos posible.
Hay que agacharse doblando las rodillas y no el tronco, y levantarse aprovechando el impulso de las piernas (como en el deporte de levantar pesos).
Los pies deben colocarse en la posición correcta:
- Separados.
- Enmarcando la carga.
- Adelantando uno de ellos con respecto al otro.
La carga tiene que sujetarse de forma segura.
Los codos y antebrazos han de mantenerse pegados a la cara interna de las piernas, para descargar parte del peso sobre ellas.
Si la carga se transporta a peso, hay que llevarla pegada al cuerpo para mantener el equilibrio sin forzar la columna.
Los brazos tienen que permanecer estirados. De este modo no se fuerzan los bíceps ni los codos.
Siempre que se pueda, debe evitarse arrastrar y empujar objetos a fuerza de brazos.
Para trasladar un objeto sin levantarlo hay que apoyar la espalda contra él y empujar con las piernas. De esta forma se aprovecha el peso del cuerpo para moverlo.
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